viernes, 10 de abril de 2009

Monólogo de una noche sin luna (3 de 3)

III


Me duele, pero no de una forma humana, de otra forma,…
Desconocida,… sin conocer…
¿Cuál es la diferencia?

Detenerme y no avanzar más para ver siempre lo mismo, no me ayuda.
Necesito algo concreto para continuar y seguir viendo algo más.
No, no, no,… son solo pensamientos utópicos, típicos de mentes ilusas,…

Si,… como yo.

Aún sigue lacerando mi piel, mi corazón.
El dolor no es lo que importa, es la intención con que se causa éste.
Del sol, de las rocas, no caen lágrimas,
¿Cuál soy? ¿Seré alguno?


No hay razón,…
¿Existe acaso?

El engaño, el odio, la mentira, continua,…

Rueda, rueda, rueda,…

No te detengas,...

Hiere, hiere, hiere,…

¡Hiere a mi corazón!

¿Ayuda?,… ¿Para qué?

Para preocupar.
No me gusta preocupar. No desahogarse es no preocupar a nadie.


Calla, calla, calla no le digas a nadie.
Shhhhh…
No quiero más.


“Nunca tener significa nunca desear”
Para que querer. No lo deseas.
Solo lo quieres.
El querer se puede abandonar.
¡¡Pero el desear no!!
El desear…

Oh,… desear, desear, desear,…

Eso es para siempre…