miércoles, 29 de octubre de 2008

Líbido


Llega mi alma danzante hasta tu cuerpo
Que lentamente se quema por el fuego que provoco,
Sufres sin saber porqué, y tienes un sentimiento de deseo
Que no he podido satisfacer.

Detenidamente llego hasta tener mis ojos clavados
En los tuyos, pero tú no me prestas atención,
Te encuentras distraído con esos movimientos
Que te hacen sudar y que te hacen vibrar.

Escucho un suspiro que sale de tu boca
Que produce nuevos sentimientos en mí.
Te detienes un momento, para sentirme con tus manos
Y tocarme de una forma que nadie lo ha hecho.

Aumenta el calor entre tu cuerpo y mi alma,
Hasta que te das cuenta que te he introducido
En las hogueras del Infierno, donde mis
Movimientos provocan nuevas sensaciones en ti.

Va pasando el tiempo, y te voy enlazando con estos movimientos.
Pero mi alma no es la única que controla, cada suspiro de tu cuerpo
Que roza mis oídos es como una araña, que va envolviendo
Con su suave tela a una prisionera que dejará satisfechos todos sus deseos.

Me voy moviendo y cautivando tus más profundos deseos.
Se van creando nuevas acciones que no se llevan a cabo
Pero que eliminan la inercia de nuestros cuerpos.
Se llenan las expectativas, y se ve más de lo que se creía.

No hay decepciones ni en el tiempo ni en el espacio que provoque
Alguna reacción violenta entre nuestros cuerpos que interactúan con naturalidad.
El aire, la tierra, el agua y el fuego envuelven nuestros cuerpos
Sin hacerles daño y esconden cosas que sólo nosotros sabemos.

Cambiamos, nos transformamos y mutamos
Para ser los más aptos, pero nunca los mejores.
La energía de nuestros cuerpos se funde en un
Inmenso ser que controla los impulsos.

Las señales se vuelven un gran nudo donde no se sabe
Cuales sentimientos son tuyos y cuales son míos.

9 enero 2008

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